lunes, 28 de septiembre de 2015

Autumn killed the summer with the softest kiss.

Es otoño, y todo parece querer volver a empezar de nuevo. El viento aún suave que mueve las persianas, nos trae de vuelta a un tiempo que nunca debió irse.
Es tiempo de nostalgia, de miradas muertas por un verano que terminó, de sonrisas que muestran que el invierno será aún mejor.
Es tiempo de abrazar a alguien, abrazarnos a nosotros mismos, darnos calor para no morirnos de frío. Porque no se trata de quién esté cuando todas las hojas de los árboles hayan caído, sino de quién estuvo cuando empezaron a moverse tímidas en lo alto del árbol.

Es otoño, y todo parece volver a ese tiempo en que se toman las fotografías más perfectas, en que los amigos de toda la vida parecen aún más cercanos, y dónde parece que unos labios besan con más intensidad que nunca. Es tiempo de volver a las sudaderas y a las botas de agua, y para los entendidos, no hay nada más placentero que pasear una tarde de otoño de nubes negras, bajo la mirada atenta de un Madrid que quiere llover.

Es otoño, y todo parece volver a llevarte a ese tiempo de descuento, a los últimos meses antes de pasar un año más o menos, depende de la oscuridad de nuestra mente. El tiempo donde intentamos sacar fuerzas de flaqueza, hacer un esfuerzo, e intentar aquello que prometiste el 1 de enero.

Es otoño, y es tiempo de atardeceres que duran un segundo, en unos ojos que se aclaran por el reflejo de un sol que se quiere esconder. Dónde te inspiras y piensas, mientras en tus oídos sientes el corazón palpitar con fuerza por esa canción que no puedes parar de cantar. Es el tiempo dónde soñar es mucho más sencillo. Que no hay nada mejor que ver pasar trenes que tienen Atocha de destino, nada mejor que hacer que te mueres en los brazos de alguien en ese transitado Sol antes de que se atreva a vernos el frío, nada mejor que una copa entre las risas de tus amigos mientras ves los charcos crecer por la ventana.

Son los mejores meses del año, porque no hay nada como los jerseys y los paraguas de colores inundando la ciudad; nada mejor que los cafés calientes, el pop de las palomitas al microondas, escuchar chispear en la ventana, o ver toda la ciudad llena de marrón. Y desde luego, no hay nada mejor que las despedidas de septiembre, los reencuentros de octubre, y los besos de noviembre.

2 comentarios:

  1. Qué bonito Anaaaaaaaa <3333 "Porque no se trata de quién esté cuando todas las hojas de los árboles hayan caído, sino de quién estuvo cuando empezaron a moverse tímidas en lo alto del árbol." Eres mi Sergia Carrión ! jiji

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja no me he podido reír más, ya me gustaría ya.. jiji guapaaa.

      Eliminar