sábado, 31 de enero de 2015

¿Libertad?

Vivimos encadenados a demasiadas cosas en esta vida. A veces no nos damos cuenta, pero mucha gente a nuestro alrededor, incluso nosotros mismos, sucumbimos a la presión más absoluta, sin escuchar los sonidos de nuestro corazón, apagados por el temor social, y la casi obligación de hacer lo que algunos consideran correcto. No somos conscientes de que en realidad somos títeres de un mismo teatro, que condenamos lo que algunos quieren que condenemos, y actuamos según se muevan las cuerdas que amarran nuestras manos. A los que se atreven a ser verdaderamente libres, los tachan de no respetar su propia libertad. Y eso se debe a que ese término ha sido manipulado de una forma atroz para que olvidemos su auténtico significado, haciéndonos creer que somos libres cuando estamos encerrados en una jaula que nosotros mismos hemos construido.

¿Quién nos arrebata esa libertad? Determinados colectivos que nos han hecho creer que la igualdad y la justicia es para todos. Y no hay nadie más ignorante que aquel que piensa que este hecho algún día fue cierto. 'Son tiempos difíciles para los soñadores', una frase célebre cargada de razón. Con lo único que podemos soñar hoy en día es con aquello que costó años, esfuerzo, sudor y sangre conseguir, pero que al final nunca conseguimos obtener. Sí, la verdadera libertad. Pero hoy, todos esos políticos que en teoría deberían luchar para defender a su pueblo, y proteger a su futuro construido por las manos de los jóvenes, para evitar convertirlos en esclavos de preocupaciones, por lo único que luchan es por ver quién se llena los bolsillos antes.

No sé cual es la solución, ni cuál sería el camino idóneo a seguir para cambiar los acontecimientos extraordinarios (y no en el buen sentido) que se están produciendo en este país. Supongo que es normal que no pueda responder a la eterna pregunta del qué hacer con esta situación. Solo sé que, si con dieciocho años puedo ver sin amedrentarme hacia dónde está evolucionando mi país, no es difícil averiguar que las cosas no van bien. De hecho, van de mal en peor. Y parece que, por desgracia,
no sabemos aprender de nuestros errores, y seguiremos tropezando con la misma piedra que unos pocos decidieron poner en nuestro camino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario