domingo, 9 de noviembre de 2014

Adicción.

'La vida se para, como si un millón de estrellas hubiesen decidido caer todas al mismo tiempo, precipitándose sobre mi cabeza. Siento un mareo, un cosquilleo que no para de crecer en mi vientre. Percibo sus pupilas clavándose en mi cuello, como si no desearan otra cosa en el mundo. Estoy convencida de que estoy en casa, a su lado, en sus brazos, a pesar de que los kilómetros que me separan del lugar que me vio nacer son bastantes más largos de lo que me gustaría reconocer. Pero por primera vez en mi vida, siento que no necesito nada más. Ni el violeta del horizonte al anochecer, ni la calidez del primer rayo de luz del amanecer. Parece que el tiempo no existe, que los relojes se han parado. Parece que 12 horas son 12 minutos si tú estás a mi lado. Arropándome si tengo frío, desnudándome si tengo calor. Como si fueses capaz de romper todos mis esquemas, como si fueses algo que hubiese deseado alguna noche detrás de los sueños moviéndose en mis párpados inquietos, apareciendo sin avisar y sin previo aviso para prepararme a necesitarte. Como si fueses capaz de cambiar cada paso que he dado hacia delante. Como si fueses el único sitio seguro que conozco, dónde me siento a salvo de la parálisis de un mundo donde la crueldad no conoce los límites.

Te acercas a mi, respiras en mis labios. Dices lo preciosa que estoy, y ya me quiero morir. Me besas, y todo lo que sé, todo cuánto soy y todo lo que aprendí se desvanece en un suspiro, en un instante. Mis heridas son reparadas. Mis miedos, superados. Mis ganas de ti, infinitas.

Y ahora, ya no sé cuando es presente, pasado o futuro. Ahora solo conozco la debilidad de despertar contigo, y solo soy capaz de preguntarme qué has hecho para que esté así, sin poder dejar de pensar que morir es menos jodido que pasar un día sin ti.'

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